martes, 27 de marzo de 2012

Breve entrevista. Sobrarbe


Una breve entrevista a María Ángeles Sánchez, Mención Especial Espiello 2008, con motivo de la X Muestra de Documental Etnográfico de Sobrarbe.

Gracias a Alba Fité, directora de Radio Sobrarbe.

sábado, 24 de marzo de 2012

Nao d'amores y sus Farsas y églogas en Madrid

La directora de Nao d’amores Ana Zamora estará con Farsas y églogas en el Teatro Pavón del 23 de marzo al 22 de abril

Las entradas se pueden comprar en esta página












Madrid (Teatro Pavón): 23 de marzo - 22 de abril 2012

jueves, 22 de marzo de 2012

LA LUNA Y SEMANA SANTA

Semana Santa. Icod de los Vinos (Tenerife)
Miren de noche al cielo. Verán, espléndida en su redondez, la luna llena. Así lo quisieron los padres de la Iglesia cuando en el concilio de Nicea, el año 325, establecieron que el Domingo de Resurrección (el momento clave en el calendario cristiano, y en torno al cual giran todas las demás fechas movibles) se celebrara el domingo siguiente a la primera luna llena después del equinoccio de primavera (21 de marzo). Ello significa que la Semana Santa varía, lo cual explica también que febrero, marzo y parte de abril sean parcos en conmemoraciones festivas, ya que la Cuaresma, antaño tiempo de preparación, ayuno y penitencia, los impregna.
Así pues, lo mismo una profesora alicantina de instituto que un obrero metalúrgico de Hannover; un empleado de la bolsa de Roma que un hotelero de Benidorm; una cocinera de Lisboa que un dentista de Almoradí; un niño o una niña de Tibi que un ejecutivo de Bruselas, ven cada año cómo su trimestre se alarga o se acorta, cómo sus vacaciones al cálido sol (o en medio de cambiantes jornadas primaverales) van y vienen. Y a menudo se preguntan por qué.
No son sólo las procesiones, las representaciones pasionales, la visita a los “monumentos” durante el Jueves Santo, las aleluyas, las monas de Pascua y la romería a la Santa Faz los que se mueven bajo el influjo de la luna. Incluso los más militantes antisemanasanta tienen, en este caso, que agachar la cabeza.
Me produce una rara, grata, atávica sensación pensar que, siquiera mínimamente, los destinos de los hombres y mujeres del siglo XXI siguen estando regidos por la naturaleza.
María Ángeles Sánchez
*Publicado en el diario Información, 21 de marzo de 2005

lunes, 12 de marzo de 2012

Fallas, al otro lado de la foto, al otro lado de la vida


Medianoche del 19 de marzo. San José. Equinoccio de primavera. Y las fallas de Valencia humeando. La del Ayuntamiento, ardiendo literalmente.

No es fácil llegar hasta allí: atascos, permisos, acreditaciones… Esas cosas que, para quienes no sabemos muy bien qué vamos a hacer al día siguiente, resultan complicadas de resolver. Pero aquí estoy, en primera línea, frente al monumento envuelto en llamas. En llamas y en humo. Frustración. Un año esperando una nueva oportunidad para obtener una fotografía que no es inédita, ni mucho menos, en mi archivo. Pero parece que nunca estamos satisfechos. Un año que se va al traste por la humareda.
Decepcionada, me vuelvo de espaldas. Y allí aparece, deslumbrante, la corte de falleras infantiles dando rienda a sus emociones. Se acaba su reinado, 365 días vividos con una intensidad que acaso no vuelvan a conocer. Sus voces entrecortadas entonan un himno. El resplandor del fuego ilumina sus rostros. Unas cantan, otras lloran, otras contemplan, otras se abrazan…
Viendo ahora la fotografía, me evoca una compleja historia de sentimientos y sensaciones, de luz, de color, de ruido, de pólvora (que tanto reconoce mi origen mediterráneo). Una explosión de belleza y colorido, como son a menudo nuestras celebraciones tradicionales.
Me gusta esta imagen. Por eso la he elegido entre más de 150.000 tomadas en unas fiestas en las que, como en la vida, a veces lo que de verdad importa es justamente lo que está del otro lado.
Darse la vuelta para mirarlo no resulta siempre fácil.
María Ángeles Sánchez

*publicado en Altair

domingo, 11 de marzo de 2012