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El apasionante mundo de las fiestas populares en España. Periodismo y fotografía
LA RESTINGA (EL HIERRO), 1996.
"Jo només tinc
un desig d'amor
un poble
i una barca.
Que amb això
em basta".
Lluís Llach, "Alè" (album "Astres").
Lluís Llach nació en Verges (Girona) el 7 de mayo de 1948.
Hoy es su cumpleaños.
María Ángeles Sánchez
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FIESTA DE LAS CRUCES. EL PINAR (EL HIERRO), 1996.
Hoy es día grande en El Pinar, pequeña localidad herreña cuyo calendario está salpicado de celebraciones, que siguen marcando la vida cotidiana de los piñeros, tremendamente arraigados a sus tradiciones, a sus ritos, a sus cosas.
Su carácter, guerrero y decidido, se deja sentir incluso en los piques entre barrios que, en este caso, no hacen sino engrandecer y embellecer la fiesta.
Hay dos núcleos: Las Casas y Taibique. Y ambos tienen a gala hacer las mejores cruces.
La responsabilidad sigue estando en manos femeninas. Para vestir y presentar la cruz son cinco chicas solteras, aunque a veces ayudan algunas casadas.
Ramona Padrón, una de las jóvenes que en 1996 se encargaba de vestirla, me decía: “Recurrimos a menudo a la cruz. Nos gusta, se acuerda una de ella y por eso le reclama: ‘Cruz bendita, tú que tienes poderío’. Y la cruz casi siempre responde”.
Llevan en absoluto secreto las formas y colores.
Y el 3 de mayo disfrutan del trabajo realizado, que es exhibido en procesión.
En ella, como en casi todas las fiestas herreñas, toman parte los bailarines, que danzan incansablemente a los sones de los pitos, tambores y chácaras (castañuelas).
También ese día se interpretan las medas, cantares encadenados con dos versos fijos, a los que se denomina responder.
A pesar de que el responder puede tener un tono religioso, lo que sigue es imprevisible y está presidido a menudo por el pique con el contrario.
Toda una demostración de repentismo e ingenio.
María Ángeles Sánchez
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CABALLOS DEL VINO. CARAVACA DE LA CRUZ (MURCIA), 1985.
Corren cuesta arriba bajo los sofocantes calores del mes de mayo murciano. Van cubiertos con mantos que, minuciosamente bordados por artesanas de la tierra, rememoran hechos históricos locales, constituyendo verdaderas obras de arte.
Son los Caballos del Vino y sólo tienen el 2 de mayo un objetivo: tardar el menor tiempo posible en llegar a la explanada del castillo. Junto a ellos, dos jóvenes (hay que ser joven para soportar el esfuerzo) de la peña correspondiente tiran de sus bridas, les jalean, les gritan. Otros los acompañan. Está en juego su honrilla y, a juzgar por lo mal que llevan los perdedores la decisión del jurado, parece que esa honrilla cuenta mucho.
En la misa de Aparición se conmemora la aparición de la cruz del patriarca de Jerusalén, portada por dos ángeles, al sacerdote Ginés Pérez Chirinos, cuando éste se disponía a celebrar el sacrificio de la misa sin tener delante la cruz. A la vista del milagro, el rey moro de la plaza, Muley Acebutey, se convirtió al cristianismo.
Los desfiles, batallas y parlamentos de moros y cristianos completan la fiesta.
María Ángeles Sánchez
CABALLOS DEL VINO. CARAVACA DE LA CRUZ (MURCIA), 1985.
Corren cuesta arriba bajo los sofocantes calores del mes de mayo murciano. Van cubiertos con mantos que, minuciosamente bordados por artesanas de la tierra, rememoran hechos históricos locales, constituyendo verdaderas obras de arte.
Son los Caballos del Vino y sólo tienen el 2 de mayo un objetivo: tardar el menor tiempo posible en llegar a la explanada del castillo. Junto a ellos, dos jóvenes (hay que ser joven para soportar el esfuerzo) de la peña correspondiente tiran de sus bridas, les jalean, les gritan. Otros los acompañan. Está en juego su honrilla y, a juzgar por lo mal que llevan los perdedores la decisión del jurado, parece que esa honrilla cuenta mucho.
En la misa de Aparición se conmemora la aparición de la cruz del patriarca de Jerusalén, portada por dos ángeles, al sacerdote Ginés Pérez Chirinos, cuando éste se disponía a celebrar el sacrificio de la misa sin tener delante la cruz. A la vista del milagro, el rey moro de la plaza, Muley Acebutey, se convirtió al cristianismo.
Los desfiles, batallas y parlamentos de moros y cristianos completan la fiesta.
María Ángeles Sánchez
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