miércoles, 2 de marzo de 2022

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ENTIERRO DE LA SARDINA. MADRID. 1986

Siempre me había entusiasmado la expresión de felicidad de este hombre, habitual, con su disfraz de mujer, en el entierro de la sardina madrileño. 

Para mí era un personaje anónimo y querido, como tantos protagonistas festivos que pueblan mi archivo. Inserto ya en mi vida.

Hasta que en 2021 mi amiga, la fotógrafa Margarita González, le puso nombre y apellidos.

"Es mi amigo Óscar Manesi, que murió en 2006. Él te facilitó esa fotaza porque era actor y en su vida privada adoraba ese personaje.

Era de Rosario (Argentina). Llegó en los setenta, como tantos. Fue un gran grabador, Premio Nacional de Grabado, mi maestro, amigo y casi hermano durante toda la década de los ochenta.

Tenía un taller vivienda donde investigábamos nuevas fórmulas, como el grabado en gran formato. También participábamos en exposiciones y concursos por todo el mundo.

Además, estampábamos la obra gráfica de artistas como Luis Gordillo.
Tu retrato me ha hecho mucho bien", escribió en los Desayunos contra la Pandemia, que elaboramos, sin faltar un solo día, entre el 18 de marzo de 2020 y el 31 de julio de 2021. Y de forma intermitente hasta el 18 de septiembre. Año y medio después del inicio fue la despedida.

Hoy regresa en este miércoles de ceniza, como parte sustancial de esa celebración que mantuvo en los días más duros de prohibiciones la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina.

Y sigue manteniendo.

María Ángeles Sánchez

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martes, 1 de marzo de 2022

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PERO PALO. VILLANUEVA DE LA VERA (CÁCERES). 1976

Fui al Pero Palo por primera vez en 1976. Y me quedé enganchada a una fiesta a la que he regresado en repetidas ocasiones, presidida por ese muñeco grande hecho de paja, vestido de forma elegante y severa y tocado de negro sombrero.

Su inconfundible cabeza de madera siempre se salva de la quema. También la ropa, que habrá de servir para el año siguiente.

Los adolescentes varones (antaño, quintos) dan rienda suelta a su fuerza a veces violenta en el ofertorio de las calabazas, en el que, también es verdad, participa quien quiere.

Pero, por encima de todo ello, está la alegría de los viejos y viejas veratos, que visten lo mejor de sus ricos trajes tradicionales. 

Sobre el incierto significado del Pero Palo existen diferentes versiones.

Su final es siempre el mismo: muerte al atardecer del martes de carnaval.

Hasta que eso llegue se suceden los bailes, las vueltas peropaleras (cortejo que recorre las estrechas calles a los sones de tamboril y dulzaina), las coplas y el baile de la bandera.

María Ángeles Sánchez